viernes, 29 de abril de 2016

En el campo con el CO Antonio Callejas

De nuevo en Puerto Lobo y en el Cerro del Maullo; cuantas experiencias y sensaciones en este pedacito de sierra.

Hoy tuvimos la fortuna de compartir la convivencia de las familias del Centro Ocupacional Antonio Callejas de Santa Fe. Con ellos habíamos trabajado hace tres o cuatro años y el reencuentro fue muy gratificante. ¡Que sonrisas tan sinceras!

Empezamos alrededor del paracaídas, presentándonos, contando lo que vamos a hacer y jugando; saludos y juego son un buen punto de partida.

Después de dedicar un rato a la elaboración de unos talleres de educación para la paz, con quienes les apeteció, hicimos un sendero hasta el Cerro del Maullo. Quien piensa que son gente discapacitada están totalmente equivocados. Subieron poniendo en un paso energía y en el otro simpatía; y sin darnos ni cuenta, estábamos en la cima.

Al regresar seguimos jugando. Los bolos serranos, el pelele, el soplio, la soga-tira... Algunos se agarraron al arco y no lo soltaron, disparando una y otra vez a la diana.

Nuestra admiración hacia sus maestras que son todo corazón.

martes, 26 de abril de 2016

El Maullo

Hoy hemos caminado hasta las Trincheras del Maullo, restos petrificados y dulcificados por la naturaleza, de un período tan aciago para la historia de España como el de la guerra que sucedió al golpe de estado contra la legitimidad republicana de 1936. Por la Sierra de Huétor pasaba el frente Noreste de la provincia de Granada; un frente que se mantuvo prácticamente hasta 1939 y que durante tres años dividió a las tropas leales a la República y las tropas fascistas.

El nombre tiene que ver con los maullidos de los soldados para comunicarse unos con otros, para verificar que estaban todavía vivos. Ahora, 80 años después del fin de la contienda, sobre la cumbre lo que en realidad se oye es el canto de pinzones, colirrojos, jilgueros y arrendajos. Sonidos que se mezclan con las risas de los escolares que han convertido el Cerro del Maúllo en un espacio de convivencia.

Niños y niñas de la escuela Tierno Galván de Armilla se detienen en esta cima a 1300 m. de altitud; tras leer un estremecedor fragmento de una vivencia en las trincheras de "Una historia de la Guerra Civil que no le va a gustar a nadie" de Juan Eslava Galán, reflexionamos un poco. El encuentro frente a la intransigencia, las palabras frente a los fusiles, las sonrisas frente a la tristeza de un maullido sin respuesta.

Las mariposas revolotean a nuestro alrededor.

miércoles, 20 de abril de 2016

Lluvia y barro en la Sierra de Huetor

Hoy los senderistas de Buenos Aires han vuelto a demostrar su valía. Ni la lluvia ni el barro han podido con ellos a medida que nos adentrábamos en el trazado de la antigua y mágica Acequia del Fardes. Los Altos del Majalijar nos han contemplado con respeto.

Comenzamos la ruta en las proximidades del Cortijo Linillos, donde un panel de interpretación marca la ruta hacia el Majalijar. El bus nos lleva por la pista forestal que une el Área Recreativa Fuente de los Potros con la de la Alfaguara, deteniendose un poco más allá del Área Recreativa Florencia.

Echamos a caminar hacia el Cortijo Linillos desviándonos a la derecha en el primer cruce que encontramos. Pronto nos encontramos con la Acequia del Fardes que recorre las laderas de una pequeña cordillera que ejerce de frontera entre las sierras de Huétor y Harana y donde se encuentra el pico del Majalijar, el más alto de este espacio protegido, con 1.878 metros de altitud.

Esta conducción fue creada con mucha inspiración y más transpiración por los nazaríes para captar en la Fuente Grande de sierra Harana, el agua del río Fardes y llevarla hasta el valle de Granada, a la vega norte de la ciudad, para regar y dar de beber a poblaciones como Cogollos Vega y sus alrededores.

A su paso genera un paisaje vegetal lleno de encantos, donde se ha creado un encinar-quejigal en el que incluso crecen arces; paseamos entre majoletos, aulagas, ruscos, torvizcos, tapaculos y rascaviejas ahora en flor.

Nos encontramos en un bosque que invita a leyendas y misterios: los pastores de la sierra afirman que en las horas del crepúsculo, en las que la frontera entre lo real y lo imaginario se diluye, se percibe la imagen de los acequieros árabes que cuidaron el cauce durante décadas.

Pero hoy ni los fantasmas se atreven a manifestarse. La lluvia no nos da tregua, los árboles lloran lágrimas dulces y nuestras botas se hunden en el barro.

Hacemos una pausa en Las Chorreras, un nombre muy adecuado para describir nuestro estado. Y después de mordisquear una fruta, continuamos nuestro caminar hasta un abrigo de pastores donde nos despedimos de la acequia. Bajamos por una vereda a la Fuente de los Potros.

Y las sonrisas y el buen animo no se aguó con la insistente lluvia que, aunque hoy añadiera dificultad a la ruta, se transformará por el abracadabra del agua en belleza que otro día disfrutaremos.


martes, 19 de abril de 2016

Convivencias deportivas Armilla 2016

Un año más nos encargamos de diseñar y dinamizar las convivencias deportivas que todas las primaveras organizan los colegios de Armilla.

Los días 19, 20, 21 y 22 de abril, en el Polideportivo de este municipio, se reúnen niños y niñas de segundo y tercer ciclo de educación primaria de los cuatro centros escolares: CEIP San Miguel, Nazaríes, Julio Rodríguez y Tierno Galván.

Zumba, juegos de orientación, de fuerza, de persecución, de lanzamientos, cooperativos, alternativos, tradicionales y danzas del mundo. ¡Alguien da más!

Enhorabuena a todos los participantes y a divertirse saludablemente.

lunes, 18 de abril de 2016

Guía

Una parte sustancial de Ciempiés es el oficio de guía.

Como en otros quehaceres la responsabilidad y el placer se mezclan formando una suspensión donde los componentes no se diluyen unos en otros. Disfrutamos pero, en todo momento somos conscientes de nuestras obligaciones: marcar el mejor camino, interpretar sin excesos ni defectos, crear un buen ambiente, cuidar, acompasar...

El guía es una persona que conduce y enseña lo más destacado de un entorno. Pero aunque aparezcan en el diccionario no somo soldados que sirven para alinear la tropa, ni un libro de indicaciones o un listado de datos. Aunque si tenemos ciertas semejanzas con otra definición de guía: la mecha de pólvora que enciende los barrenos (debemos ser capaces de hacer explotar la capacidad de sorpresa por el lugar visitado).

Y en cuanto a la acepción más divertida, guía es cada uno de los extremos del bigote cuando están retorcidos, pues que cada cual busque el parecido que le cuadre mejor. Que el papel de un guía es también dejar asuntos en el aire...

Aprender a observar

Una de nuestras vocaciones es incentivar la curiosidad, capacidad de atención y la tranquilidad necesarias para ejercer el placer de la observación. Y en el recorrido que hacemos en el entorno de las Lagunas del Padul se evidencia con claridad.

Observar el ánade real, el porrón común o la focha que se deslizan por la laguna o se esconden entre los carrizos; encontrar la recortada silueta del cormorán que abre las alas quebradas al sol; o contemplar el pausado vuelo de la garza real que nos contempla a su vez a nosotros desde su privilegiada posición.

Pero no observamos solo con los ojos; el oído da cuenta del canto de las aves palustres, de los bocinazos de las gallinetas o del croar de las ranas; y el olfato se pone alerta ante el olor chillón del marrubio o el ancestral y seco aroma de la laguna.

El tacto trabaja inquieto mientras caminamos; con espontaneidad las manos van rozando las texturas de las plantas o se detienen a juguetear con la negra turba.

Hoy y mañana observaremos con los chicos y chicas de 5º de E. Primaria del cole Virgen de la Cabeza.

miércoles, 13 de abril de 2016

Primavera en la Acequia Real

Hoy nuestros pasos discurren por La Dehesa del Generalife, declarada en 1995 como Parque Periurbano con una superficie de 450 hectáreas que rodean al Conjunto Monumental de la Alhambra. Encontramos espacios arqueológicos como los del Cerro del Sol, Dar al-Arusa, la Silla del Moro, Aljibe de la Lluvia, Albercón del Negro o la Acequia Real, la auténtica protagonista de esta ruta.

Partimos de Plaza Nueva.  Subimos al  Cerro de la Sabika por el bosque de la Alhambra. Dejamos atrás la Fuente de Los Tomates y una vez arriba nos dirigimos hacia la Silla del Moro. Aprovechamos para contemplar esta construcción de vigilancia de la Acequia Real en el sector en el que penetra en el Generalife y las huertas de su entorno.

Dejamos atrás el monumento y bajamos hasta encontrarnos con las sendas que recorren la umbría del Cerro del Sol adentrándose hacia Valparaiso, el Valle del Darro.  Tomamos la senda del medio, la vereda baja de la Acequia Real para caminar hacia el sol saliente. Si miramos ladera abajo, podemos contemplar algunos restos de esta acequia; de la original (siglo XIII) se conserva poco más que su trazado.

La Acequia Real de la Alhambra, también llamada de la Alhambra, del Rey, de Alcotán o del Sol, canalizaba el agua procedente del río Darro desde la Presa Real, situada en el paraje de Jesús del Valle. Tiene un trazado de unos seis kilómetros hasta llegar a las huertas del Palacio del Generalife y a la Alhambra.

La Acequia Real se divide para dibujar tres líneas transversales a diferentes alturas en la ladera del Cerro del Sol: la más baja es la primitiva Acequia del Sultán, le sigue en altitud la primera derivación que se realizó en el siglo XIV que se llamó del Tercio en relación con la cantidad de agua que extraía de la conducción original.
Sobre esa segunda línea discurre una tercera que es el camino de mantenimiento de la acequia más moderna que discurre entubada. Todas son Acequia Real y mantienen su objetivo centenario, regar jardines, palacios y formar, hoy en día, los caminos del agua de la Alhambra.
Caminando por este sendero preñado de mil flores, contemplamos de oeste a este el Albaicín, el Sacromonte, la Abadía y las cumbres nevadas de la Sierra. Seguimos por esta vereda baja hasta llegar a un pequeño acueducto en al Barranco de las Tinajas. En el camino llama nuestra atención numerosos túneles dedicados al control y limpieza de la acequia. El último tramo atraviesa un bonito quejigal, donde este árbol convive con las encinas y las cornicabras.

Regresamos por nuestros pasos hasta tomar una senda que asciende hasta la vereda alta; la tomamos hacia la derecha. Al cabo de un par de kilómetros, cuando de nuevo contemplamos la Abadía del Sacromonte, tomamos otra senda ascendente que no llevará hasta el Aljibe de la Lluvia.  Allí descansamos al sol y reponemos fuerzas.



El humilde aljibe ya estaba allí antes de que, Muhammad II, al que llamaban Al-Faqih, el segundo rey de la dinastía nazarí,  se decidiese a crear los jardines del Generalife. Era una pequeña construcción inspirada en los sistemas romanos  para recoger aguas procedentes de lluvia y escorrentías, y derivarlas hacia las huertas y villas que los habitantes más ricos de Garnata construyeron en las laderas que caían sobre la fortaleza de la Alhambra.

Finalmente volvemos a bajar hasta la verdea alta y la recorremos hasta llegar a la Silla del Moro. Y desde allí  retornamos a Granada cada cual por donde le place.